Se ubica en el centro de San Pedro de Atacama y muestra una selección de objetos arqueológicos del territorio atacameño desde los orígenes de la Cultura de San Pedro hasta el contacto con los primeros españoles en el siglo XVI.
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Se encuentra emplazada al costado de la plaza del pueblo y su belleza proviene sobre todo de su arquitectura que data del siglo XVIII. Se desconoce la fecha exacta de su construcción pero se sabe que al menos desde 1641 ya funcionaba como parroquia.
Entre los aspectos mas interesantes destaca el techado de la iglesia de confección típica hecho con técnicas antiguas que usaban madera, cactus (cubiertos de barro y paja) y ataduras de cuero de llamas además del altar con figuras sacras policromadas ubicado en el interior y el grueso muro de adobe con tres puertas que data de 1744, rodeando la construcción por fuera. Actualmente, gracias al propio aporte de pobladores y turistas, la iglesia ha sido restaurada y reparada en los sitios que han sido dañados con el paso del tiempo. Desde 1951, dada su importancia, cuenta con el reconocimiento de ser Monumento Nacional.
Esta antigua construcción se ubica a un costado de la plaza y también se le conoce con el nombre de “la casa de Pedro de Valdivia” ya que erróneamente se ha creido que el español alojó ahí. Por su construcción y la presencia de arcos trapezoidales se ha confirmado la influencia inca, no obstante también se ha pensado que pudo ser modificada o bien totalmente construida durante el siglo XVIII.
A 30 kilómetros de la ciudad de San Pedro de Atacama se puede acceder a las bondades de las aguas termales de Puritama (agua caliente). Estos pozones se producen por la aparición del río de aguas caliente llamado Puritana y desde hace muchos años que son conocidas y usadas por los habitantes de la zona.
El sector de donde emanan estas cálidas aguas era antiguamente visitado por aborígenes incaicos y se encuentra ubicado en el camino hacia los famosos Geysers del Tatio, en una abrupta quebrada.
Las propiedades medicinales del agua, con temperaturas que fluctúan entre los 25º y 30º, son indicadas para el reumatismo y dolores musculares y también como agente de relajación.
En la actualidad las termas son propiedad del Hotel Explora quienes, en conjunto con el Consejo de Pueblos Atacameños, se encargan de la mantención del lugar que cuenta con una infraestructura básica y puede ser usada por todo público.
A 3 kms. al noroeste de San Pedro se ubica el Pukara de Quitor, construcción que responde a la última etapa de la cultura de San Pedro de Atacama (1.000 - 1.500 d.C.) y cuya función principal era concentrar a la población dispersa cuando se veían asediados por otros pueblos limítrofes.
Esta fortificación, con impresionantes farellones naturales ideales para la defensa, se convirtió en la capital de la población atacameña concentrando allí todas sus riquezas. Este y otros motivos, hacían que Quitor fuera objeto de diversos ataques.
Alrededor del 1.450 d.C., los Incas construyeron otro pueblo cuya función sería más bien administrativa, se ubicaba a 8 kms. y se denominó “Tambo de Catarpe”. Aquí se llevó a cabo la primera batalla de conquista entre españoles y atacameños.
A 10 kms. al suroeste de San Pedro se ubica el Ayllu de Tulor, en cuyo borde se encuentra el poblado prehistórico del mismo nombre. La Aldea de Tulor fue construida por los primeros agricultores de la cultura San Pedro de Atacama en base a la técnica de usar adobones de barro y postes para soportar los techos cónicos.
Actualmente en el lugar destacan dos viviendas con una bodega intermedia. Son reconstrucciones que enseñan cómo fueron las habitaciones cuando el pueblo estaba habitado.
Una visita a Tulor es altamente interesante ya que de él se desprenden las primeras señales de sedentarización de un pueblo con grandes logros civilizatorios.
Atractivo natural ubicado a 89 kms. de la ciudad de San Pedro de Atacama y a una altura sobre los 4.000 m.s.n.m.
Las fumarolas del Tatio, emplazadas en pleno ambiente cordillerano, son emanaciones de agua y vapor de origen volcánico que sobre todo al amanecer ofrecen un panorama espectacular para quien las visite.
Es un lugar totalmente rústico y aunque uno puede bañarse en las cálidas aguas del Tatio, no hay mayores instalaciones ni comodidades turísticas.
El pueblo de Toconao se ubica a 38 kms. al sur de San Pedro. Cuenta con no más de 500 habitantes y sus funciones están ligadas a las labores agrícolas y al canteo de piedras. Esto último es muy característico del pueblo ya que a éste se le reconoce por sus construcciones con piedra blanca volcánica debido a que muy cerca hay una importante cantera.
Como símbolo de Toconao se erige la torre-campanario colonial que data del siglo XVIII, la misma iglesia canteada en piedra y la Quebrada de Jeres con interesantes petroglifos y grabados prehistóricos que vale la pena observar.
Pueblo ubicado a 86 kms. al sur de San Pedro y que se caracteriza por las actividades ganaderas, especialmente de ovinos y camélidos. Su mayor atractivo es la iglesia con techo de cactus, paredes de adobe y conformado en una sola nave.
Siguiendo por el borde oriental del Salar de Atacama y a 3.218 m.s.n.m, se encuentra el pueblo de Socaire.
Este pequeño poblado, de tradicionales andenes escalerados, destaca por el cultivo de verduras, maíz y trigo, crianza de ganado y actividades artesanales con técnicas muy antiguas provenientes de sus antepasados.
Es de gran riqueza arqueológica dado que en él se pueden observar restos de viviendas y cultivos prehistóricos. Además, sus fiestas típicas, como la limpia de canales y el enfloramiento de llamas, rememoran la identidad atacameña.
Con 215 habitantes, el pueblo de Peine (2.420 m.s.n.m) se ubica a 100 kms. al sur de San Pedro, bordeando el Salar de Atacama.
Su paisaje natural domina por sobre el Salar destacando algarrobos y chañares además del panorama agrícola, ganadero y artesanal. En esta última actividad es reconocida la manufactura en piedra semipreciosa (onix) y los textiles de lana de llama y cordero.
A poca distancia de este primer poblado se encuentra la zona más antigua de Peine o “pueblo viejo”, donde antiguamente se asentó la población pre-española y donde también llegaron los Incas quienes construyeron un camino que unía Peine con otro poblado ubicado a los pies del volcán Licancabur, en cuya cumbre se realizaban ceremonias de culto al Sol.
Es interesante hacer notar que los expertos han tendido a aceptar que la iglesia erigida por los españoles a su llegada, es considerada como el primer templo católico en Chile.
A los ojos de los visitantes y turistas el salar se presenta como “un gran mar seco”, cuestión que emociona e impacta. El Gran salar de Atacama es el depósito salino más extenso del país dispuesto en una cuenca tectónica de 100 kms. de largo y 80 kms. de ancho, es decir, unos 3.000 km2.
Sus límites naturales son, al oriente, las playas donde drenan los ríos atacameños y, al occidente, la Cordillera de Domeyko.
Las condiciones climáticas son bastante extremas, caracterizándose por la escasa precipitación (sólo 200-300 mm de agua caída durante el verano), un ambiente hiper-seco y una alta radiación solar.
El origen del Salar está dado por la alta evaporación a la que son sometidas las aguas subterráneas que llegan a la cuenca. Esta agua, suturada en sales, al evaporarse forma inmensas costras de Litio y Potasio. De hecho, el Litio del Salar representa un 40% de la reserva mundial de este mineral.
Antiguos plegamientos lacustres y salinos (Cordillera de la Sal), ubicados a 15 kms. al suroeste de San Pedro de Atacama, son reconocidos como un paisaje natural que recuerda, por su forma y aridez, el ambiente lunar.
El valle de la Luna, uno de los lugares más visitados en San Pedro, es un maravilloso fenómeno natural; en él se encuentran el desierto de Atacama con la Cordillera de Los Andes, tiene lagos secos, en donde la composición de sal de éstos cubre de un hermoso manto blanquecino; escarpes de todos colores verdes, azules, rojos, amarillos sorprendiendo con las formas más diversas y sorprendentes y a los cuales el sol hace variar sus tonos en mil formas diferentes durante el día, especialmente en las horas crepusculares que alcanza su máxima belleza.
Presenta, también, diversos afloramientos salinos que parecen verdaderas esculturas además de una gran variedad de cavernas.
Su importancia geológica es innegable y su belleza natural asombrosa y, año a año, las visitas de miles de turistas, lo confirman.
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