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Dentro de los temas que el pasado movimiento telúrico que azotó a la zona centro sur del país ha puesto en el tapete se destaca sobre todo lo referente a la industria inmobiliaria. Esto no ha dejado indiferente a nadie puesto que al ser Chile un país sísmico muchos consideran inaceptable que se tengan que lamentar víctimas por derrumbes y daños severos en las distintas construcciones.
Los especialistas hacen eco de esta crítica ya que para ellos, conocedores de las reglas de la construcción que operan el país, los edificios, aunque no son estructuras indestructibles y pueden sufrir diversos daños, no deberían colapsar. Para Carlos Aguirre, académico del Departamento de Obras Civiles de la Universidad Técnica Federico Santa María, “el que una construcción sea antisísmica, como en el caso de la mayoría de las edificaciones en Chile, no quiere decir que salga inmune a un gran terremoto. Lo anterior significa que la estructura es diseñada bajo una normativa sismo-resistente, cuyo objetivo central es que esta misma no colapse, vale decir que no mueran personas”. En este sentido, las construcciones del país respondieron muy bien ya que salvo contadas excepciones, donde el edificio Alto Río en Concepción es la más emblemática, no se han lamentado muertos devenidos de este tema. Por otro lado, el mismo especialista se encarga de recalcar que “evidentemente esto no aplica para edificaciones antiguas diseñadas antes de la normativa actual”.
Sobre este tema es importante destacar que, aunque no sea motivo de alegría, muchas de las víctimas fatales se debieron al tsunami así como muchas de las casas y edificaciones que ahora están en el suelo eran construcciones antiguas fabricadas con otros materiales y sin la precaución que actualmente domina la industria inmobiliaria. De alguna manera los expertos señalan que muchos de los daños ocurridos eran “esperables”, incluso la demolición está dentro de lo aceptable siempre y cuando la estructura haya soportado en pie y no haya sucumbido, cayéndose o quebrándose, ante el brusco movimiento disminuyendo así el riesgo para los habitantes del inmueble.
Para los especialistas, la construcción es como un organismo vivo y, desde esta perspectiva, lo que más se valora en ella es su ductibilidad, esto es que si bien las estructuras deben mantenerse muy firmes, el resto de la construcción debe poder sufrir ciertas modificaciones y no ser rígida. Bajo esta premisa es que todos han sido tajantes en afirmar que la construcción en Chile pasó con creces la prueba del terremoto y de no ser por las características antisísmicas de éstas el nivel de daños hubiera sido muchísimo mayor.
Ahora bien ¿Pueden existir estructuras que sean invulnerables? Según Rafael Ridell, Director del Departamento de Ingeniería Estructural y Geotécnica de la Universidad Católica, tener estructuras que soporten, sin daño alguno, los eventos más severos posibles, implicaría aumentar el costo de una obra gruesa en cuatro cinco veces, cuestión que no todos están dispuestos a costear no sólo por el alto precio sino porque está comprobado que movimientos de esta magnitud (en un mismo lugar) ocurren una vez en un siglo o cada 120 años.
Todo apunta a una buena evaluación, por parte de los entendidos, a la resistencia de las construcciones en el país, no obstante, igualmente se esbozan algunas críticas como por ejemplo que debe existir mayor fiscalización, que se debe privilegiar la experiencia de los profesionales encargados de las obras y, sobre todo, que es necesario exigir responsabilidad de los mismos ante cualquier eventualidad, por más mínima que sea, pues cualquier plancha, tubería o aparato colgante que se caiga puede resultar igual de peligroso para una persona como que el edificio mismo colapse.
La opinión de los extranjeros
No sólo los especialistas chilenos alaban las características de la construcción nacional sino también los expertos extranjeros. Es el caso de Cameron Sinclair, director ejecutivo de la ONG Architecture for Humanity, quien celebró el compromiso de los profesionales chilenos: “el mensaje común de los especialistas chilenos ha sido mostrar la calidad y seriedad de los profesionales que participan en las construcciones".
En una reunión entre nacionales y extranjeros, éstos últimos se encargaron de destacar, además la estabilidad política y económica de Chile que, según ellos, quedó de manifiesto en la preparación, profesionalismo, planes de contingencia, capacidad de respuesta y los altos estándares de diseño y códigos de construcción antisísmicos vigentes en el país. También hicieron hincapié en que algunos de los puertos, aeropuertos, carreteras y autopistas más importantes del país, si bien sufrieron daños, están totalmente operativos y que el Metro de Santiago funcionó normalmente y sin restricciones una vez que volvió el suministro eléctrico.
Para Jorge Araya, presidente de la Asociación de Empresas Consultoras de Ingeniería de Chile (AIC), lo anterior sólo avala los procedimientos de ingeniería, inspección técnica de obras y construcción que se aplican en Chile en esta área.
En esta línea la fundación ProChile, oficina comercial de la Cancillería chilena, ha apoyado el proceso de internacionalización de las empresas proveedoras de ingeniería y arquitectura. Así, a través de la promoción, la idea es fortalecer y fomentar el reconocimiento universal en distintas áreas en las que nuestro país tiene una clara ventaja comparativa. Esto se condice con la opinión de la ONG GeoHazards International quienes enfatizaron: "sobre una base per cápita, en Chile hay más sismólogos e ingenieros especializados en terremotos que en cualquier otra parte del mundo"