Invitación

Sewell, pueblo minero enclavado a 2.100 metros de altura en la Cordillera de Los Andes en la VI región, distinguido como Patrimonio de la Humanidad por UNESCO el año 2006, reconocido como un gran legado de la riqueza y singularidad de nuestro patrimonio urbanístico e industrial. Testimonio latente del esfuerzo y la abnegación del trabajador chileno, en su capacidad de poner en marcha una maquinaria de producción bajo adversas condiciones climáticas y topográficas, para obtener el más preciado tesoro de nuestra tierra: el cobre.

Sewell
Propiedad de Rocio
Venegas Balmaceda.

Sus edificaciones fueron construidas a lo largo de varias décadas con capitales norteamericanos bajo los lineamientos de la empresa Braden Cooper que en el año 1905 adquirió los derechos de la explotación y exportación del Mineral El Teniente, el yacimiento de cobre subterráneo más grande del mundo.

La construcción de este asentamiento, que desde el año 1915 pasó a llamarse Sewell en honor al director estadounidense de la Braden Cooper, es una historia de conquistas tecnológicas y humanas: un poblado construido sobre un yacimiento minero, que se fue transformando en ciudad hasta albergar 15 mil habitantes en la década del 60.

Siendo en sus orígenes un campamento industrial cuyo objetivo fue el logro de la máxima productividad y eficiencia en la extracción del mineral, terminó por convertirse en un nuevo modelo cívico único en Chile. Traspasando el proyecto inicial de campamento, logró una gran complejidad social y urbana: es así como ya desde la década del 20, su población chilena y estadounidense se asoció en múltiples organizaciones, fomentó la educación y gozó con intensidad de la vida cultural y recreativa.

Sewell - Personal Hospital
Personal Hospital, gentileza Familia Valenzuela
Fotografía gentileza de CODELCO División El Teniente.

El patrimonio humano depositado en los habitantes de Sewell y expresado en su modo de vida, provee de toda una identidad a este singular paisaje urbano, hoy convertido en un museo de sitio. Ellos añoran la camaradería, la humanidad de las relaciones entre iguales, la sensación de vivir en un mundo protegido y sustentado en su propio esfuerzo colectivo.




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