Hacia inicios del siglo XVII la cultura Rapa Nui, que había conocido grandes momentos de esplendor, se hallaba en un período de decadencia debido fundamentalmente a la escasez de agua y alimentos y la violencia intertribal. La sociedad se renovaría con el culto del Hombre Pájaro, el que inauguró una nueva forma de adquisición y administración del poder, pero además un nuevo orden político y religioso, con una práctica agrícola que aseguró las cosechas y la disposición de alimentos.
Propiedad de Turismo Chile
Los guerreros de cada tribu, en una notable prueba de destreza y fuerza, se disputaron la posesión del primer huevo del ave migratoria llamada manutara. El ganador o tangata-manu obtendría el poder del Dios Make Make y pasaría a ser el nuevo jefe por un período de un año. La elección del nuevo tangatamanu comenzó a generar un creciente estado de tensión entre las distintas tribus, derivando hacia prolongadas guerras que a la larga terminarían por deteriorar la sociedad y su cultura.
Autor: Claudia Peñafiel
Sin embargo lo peor estaría por venir, cuando entre 1859 y 1863 con el fin de llevar mano de obra hacia las guaneras peruanas, cazadores de esclavos desembarcaron en Isla de Pascua y con grandes redadas atraparon y secuestraron a miles de sus habitantes llevándolos como esclavos al Perú.
Fueron despojados de lo más preciado de su cultura, al llevarse a sus jefes y exterminar a los últimos sabios lectores de las tablillas rongo rongo. Con esto nació el misterio del significado de sus textos, que ha alimentado el misticismo y la incógnita acerca de este pueblo originario. Se estima que cerca de 1.500 Rapa Nui fueron esclavizados de los cuales, -luego de reclamos de representantes de Chile, Francia, Hawai y del Diario El Comercio de Lima-, sólo volvieron 15 a la isla, muchos de ellos con viruela.
Los europeos pisarían por vez primera la isla en el 1722, cuando el holandés Jacobo Roggeveen la bautizó con el nombre de Pascua en un desembarco que dejó diez víctimas fatales entre los isleños. Con ello, y tras varias visitas hostiles durante el siglo XVIII, los isleños hubieron de abandonar su natural tranquilidad adoptando una actitud defensiva hacia los extranjeros.
Este terrible acontecimiento, sumado a las nuevas enfermedades epidémicas y la acción despótica de empresarios ganaderos como Dutrou-Bornier - empecinados en explotar la isla y sus habitantes -, marcaría el principio de un proceso que llevaría a los rapanui al borde de la extinción durante el siglo XIX. De esta forma, los isleños, que hacia 1850 superaban los 2.000 habitantes, disminuyeron en 1864 - post proceso esclavista- a un número cercano a 500. Hacia 1877 se reducían dramáticamente a 111. La sociedad hubo de fundarse nuevamente a partir de estos escasos sobrevivientes, que aunque perdieron su relación y conocimiento acerca de los antiguos territorios tribales, así como sus jefes y sabios, lograron sostener y trasmitir su cosmovisión.