Invitación

La Isla Grande de Chiloé ubicada a 90 kilómetros al suroeste de Puerto Montt en la Región de los Lagos, es un destino privilegiado para el turismo patrimonial. El encanto natural de sus praderas y bosques, su arquitectura costera y sus hermosas costas navegables, son parte de un territorio en el que sus singulares iglesias, inscritas el año 2000 en la Lista del Patrimonio Mundial de UNESCO, han actuado como un hito fundante de una cultura mestiza y un pueblo único. Un legado del particular encuentro que se dio entre indígenas y misioneros jesuitas durante la evangelización del archipiélago.

Chiloé - Nercón
Nercón · Chiloé
Gentileza de Turismo Chile

La constitución de la iglesia chilota no implicó únicamente el levantamiento de unas obras arquitectónicas. En sus orígenes fue un proceso que configuró el mapa territorial y administrativo de Chiloé, agrupando a las poblaciones autóctonas dispersas en las islas y organizando los poblados espacialmente, siendo el acto de construcción de la iglesia el hito que inaugurará un nuevo emplazamiento urbano colonial.

La comunidad humana que hoy da vida a la iglesia chilota, evolucionó junto con la edificación de éstas. En esa trayectoria el indígena puso en práctica una nueva religiosidad a través de la liturgia y el rito católico, ocupando los espacios con un compromiso arraigado en sus propias creencias ancestrales y logrando, a través de ellos, abrir una ventana de expresión a su cosmovisión. Así, la edificación de las iglesias constituye un testimonio material de este proceso, en el que misioneros colaboran con la población indígena, unos aportando su técnica constructiva, los otros su destreza artesanal y su conocimiento de la madera. Posteriormente al conformarse un nuevo pueblo mestizo, la iglesia chilota se consolida como una organización de bases comunitarias, donde el trabajo y el aporte colectivo encuentran su fortaleza en la devoción popular.

Desde sus orígenes más primitivos en el siglo XVI, como chozas pajizas, hasta las hermosas edificaciones en maderas nobles que conocemos hoy, la evolución arquitectónica de las dieciséis iglesias patrimoniales que Chiloé ha legado a la humanidad, atestiguan el surgimiento de un pueblo de arraigada identidad, que ha valorado la propiedad colectiva de su iglesia. Desde ella se distribuyen responsabilidades a la gente, se crea un compromiso local y se constituye el orgullo y la distinción de un pueblo.




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consejo nacional de la cultura y las artes

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